miércoles, 3 de junio de 2009

EDUCACION DIGNIDAD HUMANA Y POLITICA

Nada es más fácil, en un periodo eleccionario, para los políticos decir que durante su mandato se preocuparán diligentemente de la educación, que la mejorarán y pagarán dignamente a los profesores. Todas esas son y serán mentiras, porque apenas entronizados en sus bien pagados cargos de presidente, senador, diputado o modesto alcalde, se habrán olvidado de sus promesas.

Existe un término apropiado para esta costumbre: falta de voluntad política. Es una carencia moral importante, porque el no hacer nada es una traición a los electores y al futuro de los niños del país. El mundo desarrollado comprendió muy pronto y hace siglos, que la buena educación significa que verdaderamente el niño puede desarrollar sus potencialidades, pues la estimulación intelectual y de la voluntad es lo que los hará libres, los inmunizará contra la cesantía y la pobreza y les proporcionará el ascenso socioeconómico al que tienen derecho. Cuando no se hace así, se burla nada menos que a la Constitución que nos rige, que declara la importancia de la educación para el bien del país.

Algunos políticos hablan constantemente de dignidad humana, de derechos humanos, de la importancia de la educación, pero no es frecuente encontrar a uno solo de ellos que sea consecuente con sus dichos. Mienten porque no tienen idea alguna de lo que están hablando, porque la pobre ideología política que sostienen está diseñada para favorecer a grupos determinados, porque carecen de filosofía del poder, porque el engaño y el aprovecharse de los electores es su triste negocio; porque los maestros han sido dejados solos con la enorme obligación de enseñar a los niños de Chile. El gran negocio en Chile sería poder escoger bien a los que gobiernan

La falta de voluntad política para hacer cambios efectivos en la educación es parte del maltrato de los derechos humanos, que pretenden hacer de la dignidad humana el más alto valor ético en nuestra especie.

Veamos si no es verdad lo que diré a continuación, veamos si hay un solo argumento para decir que nos equivocamos los que estamos indignados con la situación de la educación en Chile. Revisemos algunos argumentos, aplicados a hechos más o menos recientes ocurrido en el país:

Primer argumento: La burocracia estatal en educación está mal elegida, porque no hay ningún concurso, ninguna selección para llegar a ocupar un alto cargo en este sector. Pululan los intrusos profesionales, que sin estar habilitados para el quehacer propio de este ministerio público, suelen exhibir otros títulos no atingentes a un experto en educación. Los verdaderos educadores, aquellos con experticia, están ajenos a los estropicios que a la educación han hecho los intrusos, bien pagados y con licencia para introducir cualquier reforma, cualquier idea insensata sobre lo que se debe hacer. ¿Por qué la educación no funciona y ocupamos uno de los lugares más bajos del mundo en comprensión lectora, en lenguaje y en matemáticas?

Veamos un ejemplo: la actual embajadora en Francia es la misma funcionaria del Ministerio de Educación que hace algunos pocos años atrás, estando a cargo de las becas de la educación superior para los estudiantes más pobres del país, llevada por su desconocimiento de las estadísticas y de los procedimientos del método científico, invirtió la escala, dando las becas a los más ricos y dejando a los pobres fuera del beneficio. El gobierno, en lugar de sancionarla, duplicó los recursos para acoger a los que habían sido dejados de lado y para consolar la ineficiencia y premiar a la insensatez, le dio el nombramiento diplomático, seguramente en premio a la persona menos apropiada. En un gobierno verdaderamente democrático tal cosa no habría sucedido. Los políticos tienen el cuero duro, dicen. Esa funcionaria es la misma que cuando le hice ver esos y otros problemas de la educación nacional, me señaló por escrito que este doctor en filosofía y ciencias de la educación era “un enemigo del Estado, de las políticas del Estado y de mis pares” Ese edocumento, pobremente escrito, sin ninguna argumentación y lleno de odio al que piensa distinto lo tengo enmarcado en mi oficina y lo muestro con orgullo a los visitantes. Es un honor ser denostado por los que no tienen conocimientos ni honra. Por lo menos, nadie me muestra con el dedo en la calle, a ella sí.

El Ministerio de Educación designa a sus asesores y altos directivos atendiendo a los principios políticos del nepotismo y de las cuotas de poder que corresponden a cada partido político que gobierna. Esta situación ha provocado que algunos políticos dignos y respetables (hay varios, no lo dude) han rechazado estas prácticas y han señalado la voluntad de cambiar los procedimientos actuales, de manera que se vaya creando una meritocracia funcionaria que vuelva a traer la sensatez, la dedicación y la ilustración en una de las funciones más hermosas del Estado: la educación.

Segundo argumento: Lamentablemente, en Chile las leyes se negocian de acuerdo a los intereses de quienes gobiernan y de los partidos políticos, no de acuerdo a lo que quiere o necesita el pueblo. Veamos un ejemplo: Los escurridizos legisladores que aprobaron la nueva ley orgánica de educación, no se dieron cuenta que los principios que la justifican, escritos en el proyecto, no concuerdan con el articulado. Es un absurdo lógico, pero se entiende cuando nos damos cuenta que la introducción fue escrita por un grupo de expertos y el articulado por otro grupo, al parecer sin tomar en cuenta el triste hecho de las contradicciones. O sea que no saben comprender lo que leen. Padecen de dislexia política. Pero, la educación tan pobre del país, ¿tiene alguna lógica? Parece que no y seguiremos ahora con un cuerpo legal tan malo como el anterior. Hasta ahora, la mejor ley que tiene el país, irreprochable en su contenido, en su coherencia y sin faltas semánticas, es la que rige los principios de la administración pública. Es que fue copiada textualmente de la correspondiente española.

Tercer argumento: No hay sanción moral ni administrativa para los que cometen faltas en el ejercicio de la función burocrática en educación.

Después de largos meses desde que se descubrieron los llamados elegantemente “errores en la administración” de las asignaciones educacionales para los colegios, aún no hay culpables, ni sanciones ni nada. El tiempo dicen los filósofos para andar por casa, todo lo borra y todo se olvida. Menos el no pagar impuestos.
Veamos una experiencia personal con la burocracia de la educación superior:

Hace más de un año, al solicitar el cambio de un Reglamento Académico, fui absolutamente ignorado por el MINEDUC, de tal manera que se venció el plazo que da a la autoridad la magnífica (no es broma) ley de principios de la administración pública. Para lograr lo solicitado, como frotando una lámpara maravillosa, hay que pedir un certificado a la autoridad correspondiente que diga que se venció el plazo y el ágil burócrata de turno debe informar en el plazo fatal de 24 horas a su superior inmediato, señalando su falta y éste, prontamente, y sin demora alguna debe acceder a lo pedido, ya sea dando por aprobado el asunto o si cabe, extendiendo el Decreto correspondiente. Por supuesto que el funcionario afectado pensó que ni loco que estuviese para auto-acusarse ante el burócrata de alto rango, quien cómodo y bien pagado hacía una penosa digestión de buena comida en su recientemente remodelada oficina privada y no merecía, en virtud del mérito burocrático, ser molestado en tan grata tarea. Así las cosas, pese a mis indignadosoficios, nada contestaron ni él, ni el superior ni la Sra. Ministra del ramo, poco dispuestos todos a cumplir con un deber tan molesto. Ni siquiera se dieron el trabajo de responder por teléfono. Una adorable secretaria me dio excusas inimaginables: “que fulanito está almorzando" (a las cinco de la tarde), "que fulano está ocupado toda la semana con una delegación extranjera de alto rango que viene a aprender cómo hacer buena educación en sus pobres países"; que "los ministros no atienden cosas pequeñas", que "al funcionario tal lo están por echar y está tan molesto que dice que me atienda el nuevo empleado"; que "la jefa con quien quiere hablar está hablando con la Ministra (y escucho que dice: "dile que estoy ocupada") Así pasó el tiempo y estoy esperando que Contraloría de la República haga una investigación administrativa (van solamente siete meses sin que esa entidad responda a mi petición) lo que no me preocupa porque según la magnífica ley de administración también se le pasó el plazo y no tiene nada más que acceder a lo pedido. Todo esto me hace recordar un cuento de Mark Twain sobre la burocracia del siglo XIX en los Estados Unidos.

¿CÓMO PODEMOS TENER EDUCACION DE CALIDAD SI NADIE HACE BIEN SU TRABAJO EN ESTE PAIS? ¿EN QUE ESCRITORIO HAN GUARDADO LA DIGNIDAD HUMANA?

4 comentarios:

David Maturana Céspedes dijo...

Existen varios movimientos sociales a nivel nacional, algunos de ellos son los Mapuches, los estudiantes, los trabajadores, los deudores habitacionales, los sin casas de los campamentos, los ambientalistas y otros, en su conjunto coinciden que somos invisibilizados y que las leyes que se aprueban no dicen relación con las demandas sociales, por tanto la clase política de los dos bloques dominantes trabajan de espalda a la ciudadanía y responden a acuerdos políticos entré sus cúpulas que favorecen la privatización de todos los servicios básicos, recursos naturales y energéticos, uno espera un crecimiento para todos, no obstante las desigualdades aumentan.

Ricardo Reyes dijo...

Hay mucha gente en este país que trata de sacar del sub desarrollo a la población, especialmente a través de la Educación. El tema fundamental pasa a mi juicio por considerar si el subdesarrollado o el que se encuentra en situación de desigualdad desea salir de tal situación, si está realmente consciente de su realidad y situación o si en realidad "desea su estado de conciencia", si ello fuera una realidad se notaría mayor presión sobre los operadores políticos, sobre los liceos prioritarios, sobre los municipios y por sobre todo sobre los profesores para que entreguen un servicio de "CALIDAD", considerando que las comunidades no sólo requieren conocimientos enciclopédicos, sino también requieren de valores cultura. Las necesidades e intereses educativas de los ciudadanos deben ser respaldadas por todos... Sin embargo, estamos la mayor parte de nuestro tiempo multiplicando dinero sin un interés real por multiplicar los lugares donde encontrarnos como sociedad o cultura... Un ejemplo: Televisión Nacional, entrando en el juego de la farándula, la venta de recursos, y otros temas que en países desarrollados son secundarios para una T.V. Nacional, olvidando su deber de crear y recrear cultura.

Pocha huntas dijo...

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